

DOLOR ABDOMINAL CRÓNICO
El dolor abdominal crónico (DAC) es un motivo de consulta muy frecuente en niños mayores de 4 años y en adolescentes, con una prevalencia estimada en países occidentales de hasta el 23%1-3. Tiene dos picos de incidencia, uno a los 5-7 años y otro en la edad prepuberal, con ligero predominio en mujeres.
El DAC es un dolor de larga duración que se define como el dolor abdominal intermitente o continuo que ha estado presente durante al menos dos meses, de acuerdo con los criterios Roma V de trastornos de dolor abdominal (TDA) del niño y adolescente4-6. Los niños menores de 4 años pueden presentar DAC, pero es menos frecuente y típico, y obliga siempre a descartar causas orgánicas.
Las dos principales categorías de causas de DAC son los trastornos orgánicos (Tabla 1), que son menos frecuentes (5-15% de los casos), y los trastornos de la interacción cerebro-intestino (TICI), previamente denominados trastornos gastrointestinales funcionales (TGIF), que son la causa más habitual (Tabla 2).
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Tabla 2. Clasificación ROMA V de los trastornos de la interacción cerebro-intestino pediátricos del tracto gastrointestinal inferior y vías biliares: niños y adolescentes |
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Categoría |
Patrón del dolor |
Subtipos |
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Trastornos de dolor abdominal |
Intermitente |
H1a. Síndrome de intestino irritable H1b. Síndrome de dolor abdominal no especificado de otra manera H1c. Síndrome de dolor biliar G3d. Síndrome de dolor epigástrico* |
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Estereotipado |
H1d. Migraña abdominal |
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Continuo |
H1e. Síndrome de dolor abdominal mediado centralmente |
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Trastornos de defecación y anorrectales |
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H2a. Estreñimiento funcional H2b. Incontinencia fecal no retentiva H2c. Disquecia del lactante H2d. Proctalgia fugaz H2e. Diarrea funcional |
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Trastornos de malestar |
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H3a. Distensión abdominal funcional H3b. Síndrome de distrés del lactante |
*Aunque se incluye en el grupo de trastornos de dolor abdominal por el síntoma de dolor, se detalla y considera un trastorno de la interacción cerebro-intestino del tracto gastrointestinal superior como un subtipo de dispepsia funcional6.
Fuente: Di Lorenzo C, Saps M, Chumpitazi BP, Rajindrajith S, Staiano A, Thapar N, et al. Lower and biliary disorders of gut-brain interaction: child/adolescent. Gastroenterology. 2026;170:1367-87.
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Tabla 1. Causas orgánicas de dolor abdominal en niños y adolescentes |
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Tracto gastrointestinal |
Vesícula, hígado, páncreas |
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Tracto genitourinario |
Otras causas |
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AINE: antiinflamatorios no esteroideos; TBC: tuberculosis
Fuente: elaboración propia.
ANAMNESIS Y EXPLORACIÓN FÍSICA
Se debe filiar el dolor abdominal mediante un cuestionario estructurado, sencillo pero orientado. Se preguntará por la duración del dolor, para diferenciar el agudo (horas o días) del de larga duración (semanas o meses); por la evolución: progresivo, estable o en remisión; por la localización y su relación con la ingesta, así como por los factores que lo exacerban o alivian. La anamnesis y la exploración física deben orientarse a la detección de signos y síntomas de alarma (Tabla 3). Ambas constituyen la base del diagnóstico y, en general, no será necesario recurrir a numerosas pruebas complementarias4-8.
Anamnesis: es necesario establecer una relación de confianza entre el médico y el paciente y sus familiares, comprendiendo en todo momento que el dolor que siente el paciente es real7-9.
Datos que recoger:
Aunque no hay estudios que demuestren que todos estos datos sean concluyentes para distinguir el dolor abdominal funcional del orgánico, pueden ser de ayuda y además nos proporcionaran información útil sobre factores agravantes y cómo está afectando el dolor al niño y a la familia.
Se puede pedir al niño que elabore un diario, describiendo las molestias y los factores desencadenantes o agravantes, como acontecimientos vitales, colegio o determinados alimentos.
Exploración física: será completa y exhaustiva, prestando especial atención al estado general del paciente. Se evaluará el estado nutricional, crecimiento y desarrollo del niño, con búsqueda activa de signos de alarma que permitan descartar posibles causas orgánicas (Tabla 3). Aunque tiene que ser completa, nos centraremos en la región abdominal (para detectar áreas dolorosas a la palpación, presencia de masas, visceromegalias o restos fecales, así como distensión o timpanismo), pélvica, genitourinaria y anal para valorar afectación perianal. Se realizará tacto rectal en casos seleccionados para detectar retención fecal o sangre. También habrá que anotar datos como la presencia de miedo o ansiedad durante la exploración, la existencia de cicatrices y otros hallazgos relevantes.
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Tabla 3. Signos y síntomas de alarma potencial en el niño con dolor abdominal crónico |
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Historia familiar de enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad celiaca o úlcera péptica |
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Dolor persistente en cuadrante superior derecho o inferior derecho |
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Disfagia |
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Odinofagia |
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Vómitos persistentes |
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Sangrado gastrointestinal |
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Diarrea nocturna |
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Artritis |
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Enfermedad perianal |
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Pérdida de peso involuntaria |
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Detención del crecimiento |
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Pubertad retrasada |
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Fiebre inexplicada |
Fuente: Hyams JS, Di Lorenzo C, Saps M, Shulman RJ, Staiano A, van Tilburg M. Childhood functional gastrointestinal disorders: child/adolescent. Gastroenterology. 2016;150:1456-68.
DATOS DE ALARMA
Son signos y síntomas cuya presencia sugiere una mayor probabilidad de etiología orgánica del dolor. No obstante, su presencia no siempre indica organicidad, ni su ausencia la descarta. Además, cada signo o síntoma de alarma (Tabla 3) debe interpretarse en el contexto completo de la anamnesis y la exploración física.
Si presenta datos de alarma habrá que seguir evaluando al niño con pruebas complementarias dirigidas a diagnosticar patología orgánica (Tabla 1)8,10.
PRUEBAS COMPLEMANTARIAS DE PRIMER NIVEL ANTE DATOS DE ALARMA
Se deben orientar según la sospecha clínica.
Las pruebas de primer nivel, a realizar siempre ante la presencia de signos y/o síntomas de alarma (Tabla 3) serían7-9:
CRITERIOS DE DERIVACIÓN DEL DOLOR ABDOMINAL ORGÁNICO
Si existen datos de alarma y las pruebas de primer nivel detectan o sugieren patología orgánica que requiera estudios de segundo nivel (endoscopia digestiva alta o baja, pH-metría, entero-RM, gammagrafía, etc.) o tratamiento específico, se realizará derivación adecuada y coordinada a Gastroenterología Pediátrica. Si el estado general del paciente lo requiere, por presentar signos o síntomas de gravedad, se derivará a Urgencias Pediátricas. El despistaje positivo de enfermedad celiaca también implica la derivación a Gastroenterología Pediátrica para completar el estudio (Algoritmo Enfermedad celiaca).
TRASTORNOS DE LA INTERACCIÓN CEREBRO-INTESTINO DE TIPO DOLOR ABDOMINAL
Si no presenta datos de alarma se sospechará un TICI de tipo trastorno de dolor abdominal (TDA) y se clasificará según su patrón de síntomas siguiendo los criterios Roma V5,6.
Desde el punto de vista fisiopatológico, los TDA se explican mediante el modelo biopsicosocial (Figura 1), que es un modelo integral que implica una compleja interacción entre factores gastrointestinales, psicológicos, psicosociales y predisposición genética que, junto con experiencias tempranas en la vida, configurarían la habilidad del sistema nervioso central y digestivo para adaptarse a los cambios fisiológicos o de estrés. Los vínculos bidireccionales entre estos mecanismos y la fisiología intestinal constituyen el eje intestino-cerebro, que vincula los centros emocionales y cognitivos del cerebro con las funciones intestinales. Estos factores contribuyen a la presentación clínica de cada paciente. En estos pacientes existe una hipervigilancia central (el cerebro responde de forma exagerada a señales intestinales normalmente no conscientes) e hipersensibilidad visceral (mayor señalización hacia el sistema nervioso central ante estímulos como la distensión). La microbiota intestinal, cuya composición puede verse alterada por factores de estrés físico y social, contribuye también a esta fisiopatología. La relación médico-paciente influye de manera significativa en los mecanismos psicosociales y en el resultado del tratamiento11.
Los TDA constituyen un subgrupo de los TICI del tracto gastrointestinal inferior y de la vía biliar en niños y adolescentes, definidos según los criterios ROMA V5 (Tabla 2).
Criterios diagnósticos
Roma V clasifica los TDA en subtipos agrupados según el patrón temporal del dolor.
1.1. Síndrome de intestino irritable (SII)
La edad mínima para establecer este diagnóstico es de 6 años.
Debe incluir los siguientes síntomas durante al menos 2 meses antes del diagnóstico:
Se distinguen 4 subtipos de SII (Tabla 4) que se definen según la proporción de formas anormales de las heces, basándose en la escala de Bristol: SII con predominio de estreñimiento (SII-E), SII con predominio de diarrea (SII-D), SII con hábito intestinal mixto (SII-M) y SII no clasificado (SII-NC).
1.2. Síndrome de dolor abdominal no especificado de otra manera (SDA-NEOM)
Debe incluir todo lo siguiente, con una frecuencia promedio de al menos 4 días al mes y durante al menos 2 meses antes del diagnóstico:
1.3. Síndrome de dolor biliar (SDB)
Podemos encontrarlo en las publicaciones pediátricas como “discinesia biliar”. La consideración de los trastornos de la vesícula biliar y del esfínter de Oddi como funcionales es controvertida.
Debe incluir todo lo siguiente durante al menos 2 meses antes del diagnóstico:
Los criterios que apoyan este diagnóstico son:
1.4. Síndrome de dolor epigástrico (SDE)
Se detalla e incluye en el capítulo de los TICI pediátricos del tracto gastrointestinal superior ya que sus síntomas suelen originarse allí, pero también se considera un subtipo de TDA por el síntoma de dolor. Es uno de los 2 subtipos de dispepsia funcional.
Criterios diagnósticos para la dispepsia funcional (DF)
Debe incluir uno o más de los siguientes síntomas, durante al menos dos meses previos al diagnóstico:
Tras una evaluación adecuada, los síntomas no pueden atribuirse a otra enfermedad.
Se distinguen dos subtipos:
Síndrome de distrés postprandial: episodio postprandial se define como aquel que ocurre dentro de las 2 horas posteriores a la ingesta de alimentos. Debe incluir uno o más de los siguientes síntomas, al menos 3 días por semana:
Criterios de apoyo: presencia de distensión abdominal superior, náuseas postprandiales, malestar o eructos excesivos.
Síndrome de dolor epigástrico: debe incluir uno o más de los siguientes síntomas (que interfieren con la función o la calidad de vida), al menos 1 día por semana:
Migraña abdominal (MA)
Debe cumplir todo lo siguiente, al menos en dos ocasiones, en los seis meses anteriores al diagnóstico:
Síndrome de dolor abdominal mediado centralmente (SDAMC)
El SDAMC suele asociarse a comorbilidad psicosocial, pero no existe un perfil específico que pueda utilizarse para el diagnóstico.
Debe incluir todos los siguientes criterios, durante al menos dos meses antes del diagnóstico:
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Tabla 4. Subtipos de Síndrome de Intestino Irritable (ROMA V) |
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Subtipo de SII |
Definición |
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SII-E |
≥1/4 (25%) de las deposiciones anormales corresponden a tipos 1 o 2, y ≤1/4 (25%) de las deposiciones corresponden a tipos 6 o 7 de la escala de Bristol |
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SII-D |
≥1/4 (25%) de las deposiciones anormales corresponden a tipos 6 o 7, y ≤1/4 (25%) de las deposiciones corresponden a tipos 1 o 2 de la escala de Bristol |
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SII-M |
≥1/4 (25%) de las deposiciones anormales corresponden a tipos 1 o 2 y ≥1/4 (25%) corresponden a tipos 6 o 7 de la escala de Bristol |
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SII-NC |
<1/4 (25%) de las deposiciones son duras (tipos 1 o 2) y <1/4 (25%) corresponden a tipos 6 o 7 de la escala de Bristol |
Tomado de: Di Lorenzo C, Saps M, Chumpitazi BP, Rajindrajith S, Staiano A, Thapar N, et al. Lower and biliary disorders of gut-brain interaction: child/adolescent.
Gastroenterology. 2026;170:1367-87.
Figura 1. Fisiopatología de los trastornos de la interacción cerebro-intestino pediátricos: modelo biopsicosocial.
Fuente: elaboración propia.
PRUEBAS COMPLEMENTARIAS SIN PRESENCIA DE DATOS DE ALARMA Y SEGÚN SUBTIPO DE TRASTORNO DE DOLOR ABDOMINAL
Si no existen datos de alarma, tras una anamnesis y exploración física, no es necesario, en general, realizar muchas pruebas complementarias. Realizar numerosas pruebas con resultado negativo en vez de tranquilizar a los padres lo que hace es reforzarles la idea de que existe un trastorno orgánico que no se ha detectado todavía4. Hay que tener en cuenta, además, que las pruebas complementarias pueden poner de manifiesto circunstancias patológicas coincidentes que no son la causa del dolor abdominal, como la infección por Helicobacter pylori (HP) y algunas parasitosis. En este sentido, no existe evidencia que recomiende la investigación de HP por métodos no invasivos en el DAC, ya que no existe una relación causa-efecto demostrada entre la infección por HP y el DAC5.
Sin datos de alarma las pruebas de primer nivel a realizar variarán según el subtipo de TDA:
También solicitaremos o ampliaremos pruebas de primer nivel si la evolución es desfavorable y en casos de elevada presión familiar si se considera que su realización puede disminuir la angustia del entorno.
TRATAMIENTO DE LOS TDA: EDUCACIÓN Y ABORDAJE INICIAL
En los TICI tipo TDA hay evidencia de que el tratamiento se debe basar más en el tratamiento no farmacológico que en el uso de fármacos4-7, por lo que estos no deben ser la primera opción. La guía de práctica clínica ESPGHAN/NASPGHAN de 2025 para el tratamiento del SII y el DAF-NEOM en niños evalúa la efectividad de diversas intervenciones y ofrece un marco de referencia para la toma de decisiones compartidas entre médicos y familias7.
La educación sobre el diagnóstico y el enfoque o abordaje inicial son fundamentales en los TICI en las primeras consultas para establecer una relación terapéutica, implicar a la familia y favorecer la aceptación del enfoque biopsicosocial del dolor. El paciente tiene que ver y creer que sus síntomas y preocupaciones se toman en serio. La aceptación por los padres y el niño de los componentes biopsicosociales del dolor se asocia fuertemente con un pronóstico favorable.
Este enfoque inicial incluye 4 puntos fundamentales:
Se puede utilizar como apoyo el material educativo de la campaña de la ESPGHAN sobre el Dolor Abdominal Funcional.
SEGUIMIENTO DEL PACIENTE
El seguimiento regular es esencial para mantener la relación terapéutica, evaluar la eficacia de las intervenciones (farmacológicas o no) y vigilar la aparición de signos o síntomas de alarma. Se recomienda una primera revisión a las 2-4 semanas:
CRITERIOS DE DERIVACIÓN A CONSULTA DE GASTROENTEROLOGÍA PEDIÁTRICA EN LOS TDA
Se derivarán a la consulta de Gastroenterología Pediátrica aquellos pacientes que, durante el seguimiento, presenten signos o síntomas de alarma que hagan sospechar un origen orgánico del dolor que precise derivación ([C], [E]). También los pacientes con SDB en los que se considere necesario realizar pruebas de segundo nivel (endoscopia digestiva alta si dolor epigástrico asociado, colangio-resonancia). Considerar también la derivación en aquellos casos en los que, pese a la educación y al abordaje inicial, la familia no comprenda o no acepte la etiopatogenia del trastorno.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO DEL DOLOR ABDOMINAL FUNCIONAL: TERAPIA PSICOLÓGICA, PAPEL DE LAS DIETAS, PROBIÓTICOS Y OTROS TRATAMIENTOS
Terapia psicológica
Si con el enfoque inicial no hay mejoría, se pueden emplear terapias psicológicas. La hipnoterapia y la terapia cognitivo-conductual (TCC) han demostrado eficacia en modalidad presencial y digital, y están recomendadas por la ESPGHAN 2025 para el SII y el SDA-NEOM7. También pueden aplicarse en el SDAMC. Los candidatos óptimos son pacientes que han aceptado su diagnóstico de TICI, comprenden el papel de la terapia psicológica y disponen de tiempo para realizarla.
Otras terapias como la meditación y el yoga carecen de evidencia suficiente por el momento.
Papel de las dietas
No se recomienda realizar restricciones dietéticas de forma rutinaria, ya que no existe evidencia de calidad que avale su eficacia en los TDA. De forma individualizada y por tiempo limitado, puede ensayarse la exclusión de alimentos desencadenantes (fructosa, sorbitol, cítricos, picantes, alimentos grasos, bebidas carbonatadas). Para el SII existen datos favorables, aunque de escasa evidencia, a favor de la dieta baja en FODMAP (Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols)7,14,15. La restricción debe liberalizarse tan pronto como sea posible, ya que puede reforzar relaciones no saludables con la comida y precipitar trastornos alimentarios, especialmente en niños con factores de riesgo. Siempre debe garantizarse un aporte nutricional adecuado. No hay estudios que respalden el papel causal de la lactosa o el gluten en los TDA.
En todos los casos se recomienda, como en el resto de la población pediátrica, una dieta mediterránea con mayor consumo de alimentos frescos y reducción de ultraprocesados.
Probióticos
El único probiótico que tiene recomendación específica en SII es el Lactobacillus rhamnosus GG con evidencia moderada y efecto pequeño en el SII en reducir la intensidad y frecuencia del dolor. Muchas preparaciones probióticas están disponibles sin receta. Hay que tener precaución en la elección del compuesto, buscando productos con un número adecuado de unidades formadoras de colonias vivas y asesoramiento profesional7.
Estimulación eléctrica percutánea del campo nervioso (PENS, por sus siglas en inglés Peripheral electrical nerve stimulation)
También se conoce como neuroestimulación auricular percutánea ya que se administra a través de un dispositivo no implantado que se usa detrás de la oreja para dirigirse a las vías centrales del dolor involucradas en la amplificación del dolor. Influye en la modulación del dolor accediendo a vías neurales que comunican con núcleos del tronco encefálico y corteza cerebral. Puede ser útil en pacientes refractarios. Su coste es elevado y la disponibilidad limitada. Evidencia y efecto moderado en el SII, SDA-NEOM y en SDAMC por compartir mecanismos fisiopatológicos7.
Medicina complementaria y alternativa
Tratamientos como las flores de Bach, valeriana, homeopatía y otros tratamientos o remedios naturales no se recomiendan, ya que por el momento carecen de evidencia.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL DOLOR ABDOMINAL FUNCIONAL
Si no hay mejoría con el abordaje inicial y las medidas no farmacológicas o en casos concretos, como presencia de síntomas graves y/o incapacitantes (dolor intenso, ansiedad, depresión) o padres que no aceptan el tratamiento psicológico, se puede administrar medicación, que debe hacerse de forma individualizada, basándose siempre en la sintomatología y que debe ser suprimida si no se observa mejoría tras un tratamiento de prueba razonable de 2-4 semanas. Este periodo de tiempo será variable según el tratamiento empleado (mayor en el caso de los neuromoduladores). En todo caso, debemos valorar con cautela la respuesta positiva a cualquier tratamiento, ya que el efecto placebo es muy frecuente en sintomatología digestiva.
Las dosis detalladas pueden consultarse en la Guía actualizada de fármacos más empleados en Gastroenterología Pediátrica de la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria (AMPap)16.
Analgésicos
El paracetamol y el ibuprofeno pueden utilizarse en episodios puntuales. Usar con precaución para no superar dosis o duración recomendadas (riesgo de sangrado gastrointestinal, hepatotoxicidad, deterioro renal). Analgésicos de segunda línea como gabapentina o pregabalina requieren supervisión experta y deben restringirse a casos refractarios en el seno de un equipo multidisciplinar7.
Cápsulas de aceite de menta con recubrimiento entérico
Espasmolítico natural que actúa relajando el músculo liso y reduciendo la hipersensibilidad visceral. Sin efectos adversos documentados en los estudios. Evidencia baja7. Disponible como aceite esencial de menta piperita en cápsulas duras gastrorresistentes de 187 mg (aprobadas por la AEMPS para mayores de 8 años). Dosis: 1 cápsula dos veces al día, 30 minutos antes de las comidas; en mayores de 12 años se puede aumentar a 3 al día. Duración: 2-4 semanas.
Anticolinérgicos (espasmolíticos)
Los anticolinérgicos espasmolíticos como el bromuro de otilonio y la hiosciamina (butilbromuro de escopolamina o hioscina) se han usado habitualmente para el alivio intermitente del dolor abdominal, basándose en la práctica habitual y en la experiencia clínica, ya que la evidencia no es concluyente. Considerar efectos adversos (sequedad, somnolencia, estreñimiento) y usar si se tiene experiencia con cautela7.
Bromuro de otilonio: dosis en niños mayores de 6 años: 5-30 mg/día vía oral repartidos en 2-3 tomas 20 minutos antes de las comidas (existe una presentación de grageas pediátricas de 10 mg). Duración máxima del tratamiento: 4 semanas.
Domperidona
Procinético de uso limitado por su perfil de baja eficacia y riesgo de prolongación del intervalo QT. Contraindicado en menores de 12 años y peso menor de 35 kg. En mayores de 12 años y más de 35 kg: 10 mg cada 8 horas (máx. 30 mg/día). Usar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible.
Tratamiento neuromodulador intestino-cerebro
Aunque la evidencia es limitada, los resultados disponibles son favorables respecto al uso de neuromoduladores en los TICI pediátricos. El sistema nervioso entérico comparte su desarrollo embriológico con el cerebro y la médula espinal y, por tanto, también comparte neurotransmisores y receptores noradrenérgicos, serotoninérgicos y dopaminérgicos. Los neuromoduladores actúan sobre múltiples niveles del eje intestino-cerebro al regular la motilidad intestinal, disminuir la sensibilidad al dolor y mejorar el procesamiento central de las señales viscerales17,18. En los TICI puede considerarse el uso de antidepresivos tricíclicos (ATC), como la amitriptilina. Su utilización debe realizarse con cautela debido a sus posibles efectos cardiacos, en particular la prolongación del intervalo QT, por lo que se recomienda la monitorización mediante ECG. En este contexto, se emplean a dosis más bajas que las utilizadas en psiquiatría y su prescripción debe ser realizada por profesionales con experiencia en su manejo.
La elección se hará según el síntoma y usando fármacos que tengan indicación pediátrica: si predomina el dolor abdominal amitriptilina y si hay un componente importante de ansiedad y/o depresión asociada pueden usarse inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina como el citalopram, fluoxetina, duloxetina o sertralina, que tienen menos efectos secundarios que los ATC, aunque no están exentos. En caso de dolor refractario y/o hipersensibilidad: gabapentina.
Los fármacos neuromoduladores disponibles se resumen en la Tabla 5.
Uso de placebo
Siempre con el conocimiento y consentimiento de los progenitores se puede plantear el uso de placebo. Se puede prescribir para domicilio como cápsulas de maltodextrina. El efecto placebo en niños con dolor abdominal es significativamente alto y variable, lo que complica la toma de decisiones clínicas basadas en estudios científicos. La tasa media de éxito del placebo es del 28%, pero puede alcanzar hasta un 78.4% en algunos estudios7. Además, hay que tener en cuenta que la educación inicial sobre la conexión intestino-cerebro y una valoración optimista del diagnóstico pueden tener efecto placebo por sí mismos y generar mejoría.
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Tabla 5. Tratamiento neuromodulador en el dolor abdominal crónico |
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Neuromodulador |
Mecanismo de acción |
Dosis pediátrica |
Eficacia |
Efectos adversos |
Calidad de evidencia |
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Amitriptilina |
Antidepresivo tricíclico; inhibe recaptación de serotonina/noradrenalina |
Inicio con dosis bajas de 0,1-0,2 mg/kg/día/dosis única nocturna y aumentar semanalmente según tolerancia hasta un máximo de 1-1,5 mg/kg/día (puede dividirse en dos dosis) o inicio con 10 mg si peso entre 30-50 kg y aumentar 10 mg /semana según tolerancia hasta 75-100 mg/día Uso off-label en el dolor abdominal funcional |
Resultados contradictorios: *ECA multicéntrico sin diferencia vs placebo18; estudio reciente mostró 76% respuesta vs. 14,9% placebo17 |
Somnolencia, sequedad bucal, prolongación QTc |
Baja (certeza GRADE) |
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Citalopram |
Inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) |
10-40 mg/día (20 mg/día) Uso off-label |
Sin diferencia vs placebo en ECA17; datos retrospectivos sugieren 61% mejoría17 |
Similares a otros ISRS; 14% discontinuación por efectos adversos (somnolencia, boca seca) |
Muy baja |
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Ciproheptadina |
Antihistamínico H1; antagonista serotonina 5-HT2; antimuscarínico |
0,15-0,25 mg/kg/día en 2 o 3 tomas Dosis máxima diaria: 2-6 años: 12 mg; 6-14 años: 16 mg |
Puede atenuar la hipersensibilidad visceral. 86,7% resolución completa vs 35,7% placebo (RR 2,43)17; 72,8% mejoría en serie retrospectiva17 |
Somnolencia (13%), ganancia de peso (10%), irritabilidad (6%) |
Baja |
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Gabapentina |
Antiepiléptico; liga canales de calcio α2δ |
Variable según estudio |
Evidencia muy limitada en dolor abdominal funcional pediátrico |
Mareo, somnolencia |
Muy baja |
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Mirtazapina |
Antidepresivo tetracíclico; antagonista α2, 5-HT2, 5-HT3 |
No establecida en niños Uso off-label |
Eficaz en dispepsia funcional en adultos; datos pediátricos escasos |
Sedación, aumento de apetito/peso |
Muy baja (sin estudios pediátricos adecuados) |
*ECA: ensayo controlado aleatorizado.
Fuente: elaboración propia.
TRATAMIENTO SEGÚN SUBTIPO DE TRASTORNO DE DOLOR ABDOMINAL
El tratamiento elegido se realizará de forma individualizada, con toma de decisiones compartidas y teniendo siempre en cuenta el balance entre eficacia y seguridad, así como disponibilidad, viabilidad y uso aprobado5,7.
CRITERIOS DE DERIVACIÓN A SALUD MENTAL EN LOS TDA
Se considerará la derivación a Salud Mental para valoración y atención psicológica especializada si el dolor interfiere de forma significativa en la vida del paciente o de su familia, o si el paciente presenta síntomas de ansiedad o depresión evidente o subclínica.